La FIBROMIALGIA: La enfermedad de las emociones no expresadas

La fibromialgia es una de las enfermedades que tiene mayor impacto en la calidad de vida de los pacientes.

Estos refieren una gran repercusión en sus vidas en lo que se refiere a capacidad física, intelectual, emocional, relacional y laboral. Además, los que no progresan en la recuperación son aquellos que no cuentan con un apoyo o soporte psicológico por parte de la pareja, de los familiares o de los amigos. De ahí la importancia de no permanecer aislados.

Así lo asegura en una entrevista con Infosalus Fátima Gallastegui, doctora en Psicología clínica (especializada en psicología oncológica y cuidados paliativos), además de paciente con fibromialgia, una patología que le ha llevado a escribir ‘Remonta tu vuelo. Más allá de la fibromialgia hacia una nueva vida’ (Editorial Desclée De Brouwer), un libro dirigido a todas las personas que sufren dolor y a todos sus allegados.

LAS 5 FASES POR LAS QUE ATRAVIESA UN ENFERMO DE FIBROMIALGIA
Con todo, la doctora en Psicología detalla cuáles serán los 5 estadios psico-emocionales por los que atraviesa un paciente de fibromialgia:

1.- Shock e impacto: Es la fase de la confusión y de la incertidumbre. Se caracteriza por la rabia y por la ira que irradia en todas direcciones.

2.- Aislamiento e introspección: Es una fase de devastación, sufrimiento y soledad, de mirar en su interior, de evaluar lo que supone la nueva situación en su vida y el temor hacia el futuro.

3.- Resignación versus aceptación: Algunos enfermos se detienen en la fase de resignación, otros continúan hacia adelante en la búsqueda de la recuperación de la salud.

4.- Búsqueda y cambios: En esta fase el enfermo busca e introduce cambios (actitud, afrontamiento, dieta, ejercicio, etc).

5.- Resurgimiento y transformación: El enfermo ha reconstruido su vida y toma las riendas de su existencia.

Según concluye, el paciente debe «examinar los hechos dolorosos sin la emoción que los acompaña, elaborar el duelo y aprender a reconciliarse con ellos. La clave consiste en permitir que la conciencia encuentre su propio camino por encima del daño sufrido por el organismo. El agua de los ríos nunca vuelve atrás, pero puede regar nuevos campos. Nunca es tarde para los nuevos comienzos».